El hedonista

La vida y sus aristas,
el corazón y sus desvelos,
las marcas y los sellos
cubiertos por su sangre.

Acumulamos días en estímulos del alma.
Los silencios, marcas de compases,
ocultas en los tonos de densas melodías.

Los cielos permanecen, resplandor de su sonrisa.
Constriñes mi alma y disipas los deseos
que en tempestad buscan ser el centro de mi vida.

Largas esperas,
y tú anhelando mis manos,
aquellas cartas para el cielo.
Mis voces en cantos y alegrías
que exhalan para tu reino.

Tú, mi fiel oidor.
De coraje y valentía,
forjas tu imperio con osadía.

Tú, mi fiel admirante,
voz y destellos,
coronas los años de eternos anhelos.

Tú, mi fiel amante,
de corazones a niños,
al color de tus santas verdades.

Siempre en tu trono,
designios puros de un rey verdadero.
Adoraciones, los pasos del amante peregrino,
incansable de su hogar,
que sueña y anhela por siempre.

Hoy te canto con mi alma,
donde las palabras no hablan,
donde el ser se desvanece,
expira y se cansa;
donde mueren los sueños,
vanidades y la propia vida.

Donde lo real desnuda, cuenta, canta,
exhala, corona, rinde, adora, permea,
clama por un Dios vivo y real.

Escuchar: «Tú», de Marcos Vidal.

Desvirtuados

Palabras, aguijones.
Lenguas sin fuego,
solo arden para sus deseos.
Pan de enojo,
y en migajas,
los defectos del ser.

En tiempos donde el fuego escasea,
surgen palabras,
y llamados puntuales
de conocimiento sin vida,
sin gracia.

Sin entrañas,
sin pasión,
el ego y sus mágicos placeres.
Gestos y sonrisas:
señas de lisiados,
amparados bajo las sombras
de un don sin majestad.

Retratos sin forma,
vidas que se desvanecen
entre lodazales,
mientras un inmenso mar
de aguas coralinas
refleja la gloria.

Detalles,
largas esperas
de los amantes.

Cautivos a sus ojos,
apuestan en pequeños senderos;
cumbres y deseos
convertidos en trofeos,
coronas que creen
ganan el cielo.

Inspirado en la lengua que enciende el fuego del corazón,
y en el amor fiel que llama desde el desierto.

Santiago 3 — Oseas

Antes de que los años pasen factura

La vida y sus grandes osadías, los corazones extasiados y el agua diluyéndose entre las manos; las utopías y los sueños de mundos temporales, las cimas que en sus manifestaciones, aparentan el éxito de seres que siguiendo tendencias, tocan en píxeles el cielo.

El ego y su falsa virtud, el ser vuelto ombligo. Lo que se presume en grandes dichos es casi siempre, lo que más se carece.  

Grandes pensadores alzan sus voces desde plataformas digitales, castillos de arena sostenidos por aplausos.  

Presumen absolutos, creyendo saberlo todo, mientras arrastran a multitudes como caudales ciegos hacia la muerte y la perdición.

Apariencias que seducen, temores que gobiernan, desdichas disfrazadas de luz.  

Tiempo por vida, transacciones absurdas:  gastar el alma creyendo que nunca moriremos, que jamás cerraremos los ojos.

El sol del mediodía y su tristeza entonando canciones amargas. Ojos incansables que presumen experiencias osadas, oídos que en susurros, exhalan deleites pasajeros.  

La congoja y el tiempo: lápidas que como sellos, anuncian el olvido.

Rendidos y exhaustos, sin noción y sin encanto, el temor agoniza, mientras sus ideas pretenciosas llenan el alma de llanto.

Pero hay un gran amor y un precio alto. Permanencias que no caducan, tiquetes que en silencio se anuncian desde lo alto.  

Desafíos marcados con sellos, cimientos de un edificio eterno.

Su dulce paz por un corazón que corre según Sus designios. Una vida completa, aun en la espera, como centinela atento a Su voz en cada amanecer.

Sus dichos, en grandes promesas se exhalan por coronas incorruptibles.  

Cuando los santos bailen, y ÉL en su trono inamovible y sereno anunciado su regreso. 

Inspirado en Eclesiastés 11 y 12 Biblia el mensaje.

Cristianos de lujo 

Superficialmente profundos, rostros gentiles, actos vacíos. Versos dispersos sin raíz ni contexto, nominalismo a flor de piel, rituales sin fuego ni altar.

El club social de normas y moral ha desplazado al Espíritu. Códigos sin cruz, modales sin quebranto.

Lo precioso y excelente, las camas duras sin santos, el largo dormir de los escogidos, y las vigilias sin valientes. El entretenimiento, el centro de una mesa con entes ausentes.

Amaneceres sin causa, oraciones forzadas, rudimentos en textos, mientras la vida de los héroes de la fe se borra como rastro en el agua.

Conversaciones sin peso eterno, reflexiones alrededor del ombligo. Los lujos, el todo.

Cristo, al parecer, una moda.

El hedonismo cristiano —el placer por lo eterno— reducido a métodos y disciplinas.

Cristo sin Cristo.

La cruz, apenas un dibujo sin gloria. La adoración, ya no espera de amantes, sino agendas con tiempos medidos.

¿Dónde están las cartas al Amado, escritas con lágrimas y fuego? ¿Dónde el anhelo por Su rostro más fuerte que el deber?

La esperanza en gloria está silenciada, las doctrinas, arrinconadas. Pero hay un remanente que corre,

que grita con voz firme:

¡El cielo gobierna!

¡Maranatha, Cristo viene!

“Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.”
‭‭1 Juan‬ ‭2‬:‭16‬-‭17‬ ‭NTV‬‬

El Vientre y sus Máximas

Decidí mi postura, mi convicción.
Decidí acallar mi alma, cerrar mis oídos y mis ojos a los sonidos de esta vida.

Las olas vienen y van;
y revueltos somos, en tempestad,
guiados por ciegos en censos dispersos
de relativismos, fortunas y placeres,
enfocados en lo alto de la cumbre.

El corazón no se cansa,
y desbocados vamos,
en la ruin verdad de almas sin sentido,
sometidas al señorío del príncipe y su mundo:
el vientre y sus máximas…
perdidos somos.

Pero en los silencios,
y en las voces dentro del silencio,
los temores en soledad se disipan.
Y sus consejos, como dulces bocados de pan,
Ciertos verdaderos y eternos,
son reservados para los valientes
y discretos apasionados por Su voz,
que aliento y vida nos da.

Fiel consejero siempre eterno.

Proverbios 9

El todo en todo

No quiero olvidarme del placer
de disfrutarte en esta vida.
Los mares y los atardeceres
son fugaces historias,
sombras de algo más grande
que mis placeres confunden
en egos disfrazados de plenitud.

La vida y sus plataformas,
y el «yo» siendo yo, engrandecido.
El amigo del novio roba su gloria,
y la amargura, a viva voz,
canta por el fin de su esplendor.

Los pasos parecen grandes, imponentes,
seguros por su todo…
pero en su todo,
como agua entre las manos,
aterran y entierran el alma:
huertos y tulipanes
en sequías sin gloria.

¿Quién soy sin ti,
si tú eres —y debes ser—
el todo en mi vida?
Desdicha del corazón
perdido en el lodazal,
pero dicha de la gracia
que al hombre sella los ojos
en la eternidad.

Las rocas…
y tú: lo más seguro en esta vida.
En lo crudo del dolor,
tu amor desnuda el ser,
aviva y alivia
los dolores de mi alma.

Inconmovible, alto y profundo,
en medio de mis ruinas,
atraes mi corazón,
para saciarlo en un mar de virtudes
que embellecen mis días.

Pocos oyen los llamamientos…
pero el destello de tu ser cautiva
y en la fe, arriesgan todo por tu causa.

“En un mundo de sombras y placeres fugaces, solo tu amor permanece: roca firme, llamado eterno, plenitud verdadera.”

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”
‭‭1 Pedro‬ ‭1‬:‭23‬-‭25‬ ‭RVR1960‬‬

“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,”
‭‭2 Timoteo‬ ‭1‬:‭9‬ ‭RVR1960‬‬

Destellos de Él

Al Cristo Resucitado, Milagros Visibles. Los bucles que llaman en aguas profundas, los ojos cerrados, el cielo expirando en la eternidad.
Cautivos de anchos caminos, la soledad estrecha, y en suspiros, la meta de muchos, pero que pocos se atreven a recorrer.

Galardones del alma, pero si en el alba no viste mi rostro, recuérdame que extrañas mi esencia, fiel Creador. Tus palabras me transforman, vida dame cada día. Hazme testigo de tu poder, y aunque sean estrechos mis pasos, que mi pasaporte y mi ciudadanía sean siempre sellados por tu reino.

En honor a ti, mis coronas, los reinos y el cielo, y Tú, el gozo supremo. La vida como sombras, el reflejo de nuestro afán, la imagen en réplicas, imitamos y anclamos en nuestro ser la creación del Creador.

¿Ilimitados o limitados?

Recuerdo las horas ilimitadas tras el sonar del segundero. Hoy el tiempo llena el vaso y sin sentido en porcentajes de vida, se suele decir que vamos a media cuota.

Fotos en analógico, el incumplimiento y el botón de apagado de una red social. Quizás, para los más cuerdos y osados, significa el mayor acto de rebeldía.

Manos ligeras, perdidas en pensamientos, y el modo avión exclama en azules el cielo.

Lo cruel de las jaulas y el sinfín de la escritura: las oraciones, la música, los versos, los diseños y las nuevas ideas. Ilimitados y tan limitados a la vez.

Llegará el día en que mis ojos vean ese reloj antes del adiós definitivo, y fundido en ese tic-tac, lo corto de la vida llamará a un nuevo mundo.

¡Qué corto es este momento!, como sobras de pan, fue destiñendo los abrazos, las sonrisas y las peleas. Todo fue olvidado, pero los grandes gestos y el alma en caminos eternos, que hablan de un Dios sanador y salvador, lo cambian todo cuando Él es el florero en el centro de nuestra mesa por siempre.

Antítesis del corazón

Los dobleces en multitonos, de lo creado en vida, son vendidos por universos, postores irreverentes, cálidos y extravagantes, mágicos y perfectos.

Las bocas sin lenguas y los ojos sin visión, la muerte y los basureros presumen de su pasión. En lo simple y en la dicha del hombre bueno, está la ley de su rey.

Los eruditos sobre los pensantes, las ideas sobre la razón y el corazón, de mansos y turbios placeres, derrochando cada gota de vida y energía.

En los sabores del cielo, la sabiduría afirma y crea mundos que cantan y definen al más sabio e inconmensurable Dios. ¡Viva por siempre!

El justo y su firmeza, sus pasos son llenos de paz y alegría; por otro lado, el insensato y el temor en formas de muerte. Su tristeza es profunda y en su todo nunca habrá esperanza.

En la antítesis del corazón, solo hay una roca que no falla. Sus palabras son fieles y viven para siempre.

“Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.”
‭‭Salmo‬ ‭139‬:‭5‬ ‭NVI‬‬

Del príncipe y su mundo

Los justos, sobre los cielos, elevan sus manos. Lo limpio se conserva limpio, y lo sucio para los cerdos es un festín que pudre el corazón. La vista es oscura y los placeres altos, llenos de luces con festines, ideas y osadías.

Quizás los basureros tiñen el alma, a cuyos espíritus se desbordan hacia un abismo sin fin, del príncipe y su mundo, del marketing y sus campañas, la ceguera y sus ciegos, de eso tan aclamado nunca se dará tanto.

El corazón desvirtuado y la sed que consume lo poco y lo mucho de un globo en extinción, en angustias el pan y en migajas la porción de un día que en afanes cierra sus puertas sin esperanza.

Los tiempos de mesa, el sol de un nuevo amanecer, es él, nuestra esperanza de gloria. Los que miraron su rostro fueron alumbrados y luz brilló para sus casas. Lo eterno y un hogar que espera, lámparas que no se apagan aún en tempestades, del cielo oleo de gozo y corazones que arden por su regreso. Maranatha cristo ven.