Inamovible Roca

De las eras, Dios
Mudas los tiempos,
los segundos en años,
y el dormir en sueños,
acumula suspiros y grandes recuerdos.

Los afanes del alma, los pasos apresurados,
cargan sonrisas, esperanzas y fatiga.

Los refugios y los secretos
de un espíritu que todo lo sabe,
reservado para los tiempos de mesa,
y un hogar que, de por vida, abraza
en pequeños y grandes manjares.

Sonrisas y preocupaciones,
gestos e historias.
Osos que devoran,
y mensajeros de media talla,
anunciando con inocencia
una verdad ardiente para corazones fríos.

Recitales y versos donde su voz
recuerda por siempre los trazos del cielo
y la vida en la tierra.

Cantos y palmas,
saltos y oraciones que no cesan:
un legado, un fin,
el silencio y las fallas,
y un Redentor que todo lo paga.

Marcos de memorias eternas,
y abrazos que siguen y seguirán sanando.

Lo falso y lo vil, pero nada comparable en todos los tiempos como la Roca eterna,
perfecta, verdadera, justa y recta,
por siempre inamovible.

“Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde no seré sacudido. Mi victoria y mi honor provienen solamente de Dios; él es mi refugio, una roca donde ningún enemigo puede alcanzarme.”
‭‭Salmos‬ ‭62‬:‭6‬-‭7‬ ‭NTV‬‬

El Vientre y sus Máximas

Decidí mi postura, mi convicción.
Decidí acallar mi alma, cerrar mis oídos y mis ojos a los sonidos de esta vida.

Las olas vienen y van;
y revueltos somos, en tempestad,
guiados por ciegos en censos dispersos
de relativismos, fortunas y placeres,
enfocados en lo alto de la cumbre.

El corazón no se cansa,
y desbocados vamos,
en la ruin verdad de almas sin sentido,
sometidas al señorío del príncipe y su mundo:
el vientre y sus máximas…
perdidos somos.

Pero en los silencios,
y en las voces dentro del silencio,
los temores en soledad se disipan.
Y sus consejos, como dulces bocados de pan,
Ciertos verdaderos y eternos,
son reservados para los valientes
y discretos apasionados por Su voz,
que aliento y vida nos da.

Fiel consejero siempre eterno.

Proverbios 9

Anclas y Esferas

Los días como sombras
Y el Eterno delineando pinceladas.
El corazón, en grandes pantanos, rebosa de asperezas y desesperanza.
Los cuadros del alma exhalan pudrición.
Lo cautivo y escondido alza su voz, sin rumbo.

Anclas de un barco, cubiertas de hojas de papel, dibujan máscaras con resoluciones frágiles.
Las desilusiones tocan lo más sagrado
en el centro del corazón.

Como cartas y fichas de dominó,
el silencio tras la desolación
levanta castillos de papel
que arden con los egos del alma.

La calma, en paisajes blancos,
muestra el camino hacia el cielo.
Las corazas se diluyen
en letras y meditaciones.

Fragmentos de oro y esferas de plata
se esparcen por los rincones
y balcones de mi casa.
Manchas y trazos de color
pintan los muros
con tintas y destellos
del llamado Mar de Cristal.

Lo puro del agua disipa el orín,
armoniza con bronce y ofir,
en espacios rústicos y minimalistas.

El olor entrañable a hogar,
los abrazos que no descansan,
los cantos de esperanza
traen calma…
y más esperanza.

Los platos exquisitos,
el Padre sonriente,
limpiando y cuidando mi espacio:
su hijo, su amado,
el mayor tesoro
para una eternidad incorruptible.

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”
‭‭1 Pedro‬ ‭1‬:‭3‬-‭9‬ ‭RVR1960‬‬

El todo en todo

No quiero olvidarme del placer
de disfrutarte en esta vida.
Los mares y los atardeceres
son fugaces historias,
sombras de algo más grande
que mis placeres confunden
en egos disfrazados de plenitud.

La vida y sus plataformas,
y el «yo» siendo yo, engrandecido.
El amigo del novio roba su gloria,
y la amargura, a viva voz,
canta por el fin de su esplendor.

Los pasos parecen grandes, imponentes,
seguros por su todo…
pero en su todo,
como agua entre las manos,
aterran y entierran el alma:
huertos y tulipanes
en sequías sin gloria.

¿Quién soy sin ti,
si tú eres —y debes ser—
el todo en mi vida?
Desdicha del corazón
perdido en el lodazal,
pero dicha de la gracia
que al hombre sella los ojos
en la eternidad.

Las rocas…
y tú: lo más seguro en esta vida.
En lo crudo del dolor,
tu amor desnuda el ser,
aviva y alivia
los dolores de mi alma.

Inconmovible, alto y profundo,
en medio de mis ruinas,
atraes mi corazón,
para saciarlo en un mar de virtudes
que embellecen mis días.

Pocos oyen los llamamientos…
pero el destello de tu ser cautiva
y en la fe, arriesgan todo por tu causa.

“En un mundo de sombras y placeres fugaces, solo tu amor permanece: roca firme, llamado eterno, plenitud verdadera.”

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”
‭‭1 Pedro‬ ‭1‬:‭23‬-‭25‬ ‭RVR1960‬‬

“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,”
‭‭2 Timoteo‬ ‭1‬:‭9‬ ‭RVR1960‬‬

Destellos de Él

Al Cristo Resucitado, Milagros Visibles. Los bucles que llaman en aguas profundas, los ojos cerrados, el cielo expirando en la eternidad.
Cautivos de anchos caminos, la soledad estrecha, y en suspiros, la meta de muchos, pero que pocos se atreven a recorrer.

Galardones del alma, pero si en el alba no viste mi rostro, recuérdame que extrañas mi esencia, fiel Creador. Tus palabras me transforman, vida dame cada día. Hazme testigo de tu poder, y aunque sean estrechos mis pasos, que mi pasaporte y mi ciudadanía sean siempre sellados por tu reino.

En honor a ti, mis coronas, los reinos y el cielo, y Tú, el gozo supremo. La vida como sombras, el reflejo de nuestro afán, la imagen en réplicas, imitamos y anclamos en nuestro ser la creación del Creador.

Give Me Jesus

Miremos a Cristo con la profundidad de un atardecer, contemplémoslo con la certeza de la muerte.

Sigamos a Cristo, hasta que lo sucio del alma desmanche al compás de su mirada.

Solo él, en la fragilidad, el buen pastor de mi alma.

Cristo, lo más hermoso; en mi temor fui alumbrado.

El fiel amigo, su consuelo y sus entrañables misericordias, bajo sus brazos el mejor refugio.

Cristo, el más deseado; de las tormentas rey, de lo imposible soberano, de los puntos a nuevas páginas, solo él arropa mi ser.

Como padre con su hijo, el placer del presente, sus consejos y sabiduría; el shamma en nuevos cantos se exhala.

Mis brazos al cielo, los silencios extensos,
la vida de sus ojos y yo, el incansable observador. Que todo sea por él y para él.

¿Ilimitados o limitados?

Recuerdo las horas ilimitadas tras el sonar del segundero. Hoy el tiempo llena el vaso y sin sentido en porcentajes de vida, se suele decir que vamos a media cuota.

Fotos en analógico, el incumplimiento y el botón de apagado de una red social. Quizás, para los más cuerdos y osados, significa el mayor acto de rebeldía.

Manos ligeras, perdidas en pensamientos, y el modo avión exclama en azules el cielo.

Lo cruel de las jaulas y el sinfín de la escritura: las oraciones, la música, los versos, los diseños y las nuevas ideas. Ilimitados y tan limitados a la vez.

Llegará el día en que mis ojos vean ese reloj antes del adiós definitivo, y fundido en ese tic-tac, lo corto de la vida llamará a un nuevo mundo.

¡Qué corto es este momento!, como sobras de pan, fue destiñendo los abrazos, las sonrisas y las peleas. Todo fue olvidado, pero los grandes gestos y el alma en caminos eternos, que hablan de un Dios sanador y salvador, lo cambian todo cuando Él es el florero en el centro de nuestra mesa por siempre.

Antítesis del corazón

Los dobleces en multitonos, de lo creado en vida, son vendidos por universos, postores irreverentes, cálidos y extravagantes, mágicos y perfectos.

Las bocas sin lenguas y los ojos sin visión, la muerte y los basureros presumen de su pasión. En lo simple y en la dicha del hombre bueno, está la ley de su rey.

Los eruditos sobre los pensantes, las ideas sobre la razón y el corazón, de mansos y turbios placeres, derrochando cada gota de vida y energía.

En los sabores del cielo, la sabiduría afirma y crea mundos que cantan y definen al más sabio e inconmensurable Dios. ¡Viva por siempre!

El justo y su firmeza, sus pasos son llenos de paz y alegría; por otro lado, el insensato y el temor en formas de muerte. Su tristeza es profunda y en su todo nunca habrá esperanza.

En la antítesis del corazón, solo hay una roca que no falla. Sus palabras son fieles y viven para siempre.

“Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.”
‭‭Salmo‬ ‭139‬:‭5‬ ‭NVI‬‬

Los días del futuro

Tan prácticos y ligeros, los días de dicha y los filos de navajas sajando con dolor las entrañas, como dolores de parto, el fin de los fines en los cielos señales.

Los píxeles con sagacidad condenan al universo, gritos que en textos cortos y sutiles exclaman sabiduría, la ignorancia del ignorante y las masas sin vida pisotean el botín que en preciosas joyas traen vida y aliento.

Las fuentes de los falsos ídolos hacen perder la cordura, los que dicen ser valientes se mofan en glamour, imagen e ilusión.

Los múltiples caminos en excesos son la vida, y las copas que en misturas sonríen y exhalan en silencio de dolor.

Se agoniza y aparenta libertad, se idealiza y se camina en utopías, se crean futuros y se derrumban las piezas, el dios del ser y el adiós sin esperanza al desvanecer.

En el marchitar de los árboles se expira, en el divagar de mentes cauterizadas lo real de los cielos siempre gobernará. El sinsabor del corazón por la existencia de un eterno Dios, y los vacíos que solo una fuente perfecta puede saciar.

Diseños particulares y contenedores de un perfecto amor.


“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?”
‭‭Salmos‬ ‭53‬:‭1‬-‭4‬ ‭RVR1960‬‬

“La sabiduría hizo una casa y le puso siete columnas labradas. Hizo además una fiesta, en la que ofreció el mejor vino. Una vez puesta la mesa, mandó mensajeras a la parte alta de la ciudad, para que desde allí gritaran: «Jovencitos sin experiencia, ya que les falta entendimiento, vengan conmigo. Vengan a gozar de mi banquete; beban del vino que he preparado. Si realmente quieren vivir, déjense de tonterías y actúen con inteligencia.”
‭‭Proverbios‬ ‭9‬:‭1‬-‭6‬ ‭TLA‬‬

“¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura.”
‭‭Proverbios‬ ‭23‬:‭29‬-‭30‬ ‭RVR1960‬‬

Del príncipe y su mundo

Los justos, sobre los cielos, elevan sus manos. Lo limpio se conserva limpio, y lo sucio para los cerdos es un festín que pudre el corazón. La vista es oscura y los placeres altos, llenos de luces con festines, ideas y osadías.

Quizás los basureros tiñen el alma, a cuyos espíritus se desbordan hacia un abismo sin fin, del príncipe y su mundo, del marketing y sus campañas, la ceguera y sus ciegos, de eso tan aclamado nunca se dará tanto.

El corazón desvirtuado y la sed que consume lo poco y lo mucho de un globo en extinción, en angustias el pan y en migajas la porción de un día que en afanes cierra sus puertas sin esperanza.

Los tiempos de mesa, el sol de un nuevo amanecer, es él, nuestra esperanza de gloria. Los que miraron su rostro fueron alumbrados y luz brilló para sus casas. Lo eterno y un hogar que espera, lámparas que no se apagan aún en tempestades, del cielo oleo de gozo y corazones que arden por su regreso. Maranatha cristo ven.