Antítesis del corazón

Los dobleces en multitonos, de lo creado en vida, son vendidos por universos, postores irreverentes, cálidos y extravagantes, mágicos y perfectos.

Las bocas sin lenguas y los ojos sin visión, la muerte y los basureros presumen de su pasión. En lo simple y en la dicha del hombre bueno, está la ley de su rey.

Los eruditos sobre los pensantes, las ideas sobre la razón y el corazón, de mansos y turbios placeres, derrochando cada gota de vida y energía.

En los sabores del cielo, la sabiduría afirma y crea mundos que cantan y definen al más sabio e inconmensurable Dios. ¡Viva por siempre!

El justo y su firmeza, sus pasos son llenos de paz y alegría; por otro lado, el insensato y el temor en formas de muerte. Su tristeza es profunda y en su todo nunca habrá esperanza.

En la antítesis del corazón, solo hay una roca que no falla. Sus palabras son fieles y viven para siempre.

“Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.”
‭‭Salmo‬ ‭139‬:‭5‬ ‭NVI‬‬

Del príncipe y su mundo

Los justos, sobre los cielos, elevan sus manos. Lo limpio se conserva limpio, y lo sucio para los cerdos es un festín que pudre el corazón. La vista es oscura y los placeres altos, llenos de luces con festines, ideas y osadías.

Quizás los basureros tiñen el alma, a cuyos espíritus se desbordan hacia un abismo sin fin, del príncipe y su mundo, del marketing y sus campañas, la ceguera y sus ciegos, de eso tan aclamado nunca se dará tanto.

El corazón desvirtuado y la sed que consume lo poco y lo mucho de un globo en extinción, en angustias el pan y en migajas la porción de un día que en afanes cierra sus puertas sin esperanza.

Los tiempos de mesa, el sol de un nuevo amanecer, es él, nuestra esperanza de gloria. Los que miraron su rostro fueron alumbrados y luz brilló para sus casas. Lo eterno y un hogar que espera, lámparas que no se apagan aún en tempestades, del cielo oleo de gozo y corazones que arden por su regreso. Maranatha cristo ven.

Los sonidos del corazón

El silencio habla, y el ser exhala en tonos y voces que en laberintos y arte frente a espejos diseñan nuevos caminos y cuadros para el alma.

Sé nada en reversa en la mitad del océano, son los días del futuro puesto a mis pies, desperté y era ayer.

Los egos con un fin, lo importante en desnudez y sin gloria cierra los ojos para un olvido eterno. El correr y el afán pierden sentido, la luz y el respirar regalo divino.

Los valores y sus escalas el placer y sus máximas expresiones, piel por piel y el alma en un embudo sin fin, los pasos sincronizan, la mente en lucidez que en sensatez persigue y canta por regalos y afanes supremos.

La quietud del hombre cambia su destino y sus vuelos detonan surcos con fines supremos.

Abre mis ojos…

In your seas

Destellos, anclada está mi alma a ti.
Tiernos y suaves aromas de la mañana, es el despertar de días soñados, aviva mi ser.

Tesoros en gloria en lo profundo de un oscuro mar, vinieron siendo mis días, en medio de sombras sin colores y sin memoria, la lucidez de un alma feliz en su naufragio.

Los fantasmas en rostros falsos, los deseos por segundos y sus más grandes afanes, rumbos equívocos y destinos en honor al corazón, dormido pero despierto vuelvo a brillar en lo profundo del mar.

Los recuerdos en altamar, el sol con ímpetu, el viento a la deriva y ninguna ola detiene a aquel a cuya mente alma y corazón ha propuesto la eternidad y sus infinitos tesoros, noches en suaves melodías, escritos y promesas incontables como estrellas, es un domo celeste e infinito que despierta.

Duermo y aún está su brillo, su respirar y latir armoniosa melodía, ahora son sus palabras golpeando en versos cada pulso de mi pequeño corazón.

Nuevamente perdido en ti.

Versión 2023

“1 (1b) Dios es dueño de toda la tierra y de todo lo que hay en ella; también es dueño del mundo y de todos sus habitantes. Dios afirmó la tierra sobre el agua de los mares; Dios afirmó este mundo sobre el agua de los ríos. Solo puede subir al monte de Dios y entrar en su santo templo el que siempre hace lo bueno y jamás piensa hacer lo malo; el que no adora a dioses falsos ni hace juramentos en su nombre. Al que es así, Dios lo llena de bendiciones; ¡Dios, su Salvador, le da la victoria!”
‭‭Salmos‬ ‭24‬:‭1‬-‭5‬ ‭TLAI‬‬